Según escribe Luis Alberdi en sus "Breverías burgalesas", el fonógrafo de Edison fue noticia en Burgos en 1895. Un tal Monsieur Arnaud organizó audiciones del nuevo invento en un local de la calle de Laín Calvo, al precio de un real, y de ocho de la tarde a once de la noche. Todo Burgos habló con entusiasmo del prodigioso aparato.