En 1188, Alfonso VIII otorga autorización para que todo el ganado de San Pedro de Cardeña y de sus prioratos pueda pastar libremente por Castilla y Toledo, debido al incremento de su cabaña ganadera.Sancho IV autorizó más tarde hasta 6.000 cabezas ente ovejas, carneros y cabras, además de 50 yeguas y potros.