Según el Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitario de Burgos, la gestación puede suponer un mayor riesgo de COVID-19 grave respecto a la población general, sobre todo en el tercer trimestre, aunque el riesgo absoluto es bajo a esto hay que sumarle un riesgo incrementado de resultados adversos como el parto pretérmino.
Por ese motivo, recomiendan la vacunación con vacunas de ARNm (Pfizer / Moderna) a todas las gestantes o mujeres en periodo de lactancia cuando les corresponda según el grupo de priorización al que pertenezcan. Esta recomendación es, si cabe, más necesaria en aquellas personas que presenten comorbilidades como la obesidad, diabetes, HTA, inmunodepresión, tabaquismo...etcétera.
A día de hoy existen datos de seguridad respecto al empleo de estas vacunas durante el embarazo, especialmente durante el segundo y tercer trimestre de la gestación. A falta de que se completen los estudios específicamente diseñados para este objetivo, los datos disponibles no han mostrado señales de alerta en relación con la gestación y los recién nacidos.
Puesto que la experiencia sobre la vacunación en el primer trimestre es aún muy limitada, se recomienda la vacunación a partir de la semana 20 de gestación, evitándola si es posible durante los tres primeros meses de embarazo.
La interrupción del embarazo no es recomendable después de una vacunación inadvertida si se confirma gestación con posterioridad. Si la vacuna recibida es de ARNm, no hay problema en completar la vacunación. Por último, no es necesario esperar un tiempo determinado entre la vacunación y la búsqueda de embarazo.