Situadas en la actual calle de su nombre y pertenecientes al Cabildo, ocurrió en 1543 cuando vivía en ellas el carpintero Martín Aranda. Una vez limpio de escombros el solar, la ciudad proyectó la erección de un arco sobre él, en homenaje al gran héroe castellano, siendo obra del maestro de cantería, Juan Ortega de Castañeda.