No pudo ser. Palma Air Europa demostró que su fortaleza sobre el papel, también lo fue sobre la pista. San Pablo Inmobiliaria Burgos acusó el enorme acierto de Richi Guillén, quien a día de hoy es el mejor y más determinante jugador de la liga. Andreu Casadevall achacó a los suyos más trabajo en defensa sobre la figura del veterano pívot, pero lo cierto es que fue el único error de los burgaleses, quienes no le perdieron la cara al partido, a pesar del gran juego de Palma.
Casi todo el partido por detrás en el marcador, los hombres de Casadevall trabajaron por remontar el partido en todo momento, hasta cuando las rachas de acierto exterior de los locales ponía el partido cuesta arriba. Y es que, el 50 por ciento de acierto, con 11 triples de 22 lanzamientos, fue demasiado para aguantar el tirón de los baleares. De esta forma, San Pablo ve cortada su racha de tres victorias consecutivas.
Inicio muy ofensivo por parte de ambos equipos. San Pablo Inmobiliaria comenzó adelantándose en el marcador, espoleado por un buen acierto exterior. Fornas ponía un triple que despertaba el optimismo de los burgaleses (5-9). Sin embargo, los hombres de Andreu Casadevall se vieron arrollados por una reacción de los baleares que estrenaron, con dos triples consecutivos, un parcial de 15-3. Andreu Casadevall no pudo hacer otra cosa que pedir tiempo muerto para frenar a los locales (18-12). La defensa de los burgaleses contuvo mejor las arremetidas de Palma, aunque tampoco fue suficiente y el primer cuarto se cerró con 27-21 en el marcador.
En el segundo periodo el arranque no pudo ser mejor para los intereses de los burgaleses. El destacado acierto ofensivo, acompañado por un estado óptimo de la defensa, llevó al San Pablo a ponerse por delante en el marcador con un triple de Roger Vilanova (27-29). Ángel Cepeda, técnico de los locales, paró el partido después de que su equipo encajase un parcial de 0-8. Tal y como sucedió en el primer cuarto, Palma reaccionó y de qué manera. Un parcial de 11-5, liderado por un destacado Richi Guillén, obligó a Casadevall a recurrir al tiempo muerto (38-34). De nuevo se repitió el guión del anterior periodo y el parón sirvió para devolver el equilibrio al partido y llegar al descanso con un marcador de 54-49.
Delicado momento para el San Pablo en la salida de vestuarios. Palma tenía cerca el poner tierra de por medio y lo fue consiguiendo, aunque a cuentagotas. Corría el minuto cinco de cuarto, cuando la barrera de psicológica de los diez puntos suponía uno nuevo reto para los burgaleses (62-52). El equipo de Casadevall, luchador como pocos, trató de acercarse lo máximo posible a Palma, antes de terminar el tercer periodo con 70-62 en el marcador.
El último cuarto se presentaba como un reto difícil de superar para el San Pablo. Podría fallar el juego pero no la fe. Los burgaleses consiguieron poner nerviosos a los locales, cuando se pusieron a cinco puntos (75-70). Corría la mitad del cuarto. Sin embargo, una buena acción de Uriz y un rápido robo de balón permitieron a Palma volver a distanciarse a una insalvable desventaja (84-74). San Pablo no perdió la cara al partido y lo intentó hasta el final, para cerrar la octava jornada de liga con un marcador de 86-79.
La próxima jornada volverá a ser, de nuevo, lejos de El Plantío, concretamente en el Pazo dos Deportes Paco Paz de Ourense. La novena jornada de liga que se disputará el viernes (20 de noviembre) a las 21.00 horas.