El monumento a Juan Martín Díaz se levanta en la calle de Fernán González, próximo al Arco de San Martín. Su origen se remonta a una resolución de las Cortes, en 1837, a instancias del hijo del guerrillero, Juan Martín Empecinado, que había convertido en apellido lo que fuera mote de su padre. La primera idea fue erigirlo en la plaza de Roa donde fue ejecutado por sus ideas liberales.