Por cédula del rey Enrique IV se ordenaba a la Justicia de Burgos, en 1463, que cumpliese el privilegio según el cual todos los pescados frescos que viniesen a la ciudad entrasen por la puerta de San Esteban. Debía descargarse y pesarse en la red (pequeño mercado, con su reja) que había junto a la iglesia, y repartirse allí para dicha red, para la plaza del Azogue (subida a San Nicolás) y la del Mercado Mayor, que comprendía las actuales plazas de Calvo Sotelo y Santo Domingo de Guzmán juntas.