El precio mayorista de la electricidad da un respiro a los consumidores este fin de semana, pues este sábado ha descendido tras una imparable escalada. Y es que, pese a que el Gobierno ha congelado los peajes por tercer ejercicio consecutivo, el 35% de la factura depende de ese precio mayorista y otro 25% a impuestos que entonces también fluctúan al alza.
En concreto, el precio mayorista de la electricidad baja a 79 euros por megavatio hora (MWh), frente a los 88 del día anterior, aunque por encima de los 72 de la semana pasada y en valores máximos en cinco años, según datos del operador del mercado ibérico Omie. Desde que el Gobierno cambió el anterior sistema de subasta eléctrica mensual, el denominado Cesur, por el actual de cotización diaria de la energía nunca se había alcanzado este coste.
El precio de producción de energía eléctrica, que se fija con un día de antelación, se determina de acuerdo al coste horario de los mercados diario durante el periodo al que corresponda la facturación. Adicionalmente, incorpora otros procesos de gestión técnica del operador del sistema, por lo que depende del tiempo, la contribución de las energías renovables y la demanda prevista.
Así, se establece un coste en función de las horas, por lo que dar la luz durante la madrugada no supone lo mismo para un hogar o una empresa que hacerlo durante la tarde. Este fin de semana es aún el doble de caro que el año pasado, sobre todo por la tarde noche, superando los 90 euros el megavatio durante algunas horas.