Primer cuarto igualado en el que el conjunto burgalés decidió apostar por un juego incisivo y duro en su zona de ataque. Este tipo de juego provocó que los aragoneses cargasen a sus interiores con faltas tempranas que obligaron a dar descanso a Rey, con dos faltas personales, o a Barreiro, con otras dos.
Se preveía un día feliz para la parroquia burgalesa, con petición de matrimonio incluida entre el primer y el segundo cuarto, y la intensidad zaragozana al inicio del segundo cuarto no iba a impedir que Burgos reaccionase gracias a Jenkins y a Thompson. Los americanos de Burgos aprovecharon el descanso dado por Cargol a Gary Neal y ampliar la ventaja local hasta los 10 puntos inicialmente (39-29) y hasta los 13, con Neal ya de vuelta en el parquet, con un 49-36 que comenzaba a hacer cambiar la cara del entrenador rojillo. Diez puntos para Jenkins y ocho para Thompson que eran capaces de hacer un auténtico roto a unos aragoneses que se están jugando la salvación en estas últimas jornadas y que hasta ese momento eran un equipo de un único jugador: Gary Neal.
Tras el descanso se ampliaban las diferencias, los burgaleses tiraban de rabia y sólo Bjelica trataba de responder por parte visitante, ventajas que iban aumentando tras el 49-38 que reflejaba el electrónico al descanso. Gaillius, con un excepcional triple tras varios pases extra, hacía que la ventaja aumentase hasta los 22 puntos (66-44) y hacía enloquecer a la parroquia burgalesa ante la pasividad del cuerpo técnico del Tecnyconta. Llegaron las diferencias hasta los 24 puntos tras los libres de Deon Thompson que ponían el 72-48. Finalizaba el tercer cuarto con un 75-52 en el electrónico y con un equipo aragonés que no intentaba remontar. Para muestra un par de detalles. Burgos superaba a Zaragoza en valoración por 96 a 37 y los maños sólo habían sido capaces de repartir cuatro asistencias merced al juego excesivamente individualista permitido por su entrenador.
Misma tónica en el último cuarto, Epi daba minutos a jugadores menos habituales y estos salían a cancha a disfrutar y hacer disfrutar a los 9320 aficionados que hacían vibrar las gradas. Por su parte, Zaragoza aprovechaba la bajada de intensidad de los locales para acercarse en el electrónico. Tanto bajo la intensidad burgalesa que los maños se acercaron a solo tres puntos en los últimos segundos merced a un triple de Ennis, dos tiempos muertos consecutivos de Diego Epifanio hacían que los suyos se pusiesen las pilas y merced a los tiros libres anotados por Sebas Saiz y Corey Fisher lograsen el ansiado objetivo de la permanencia en su primera campaña entre los grandes.
Zaragoza deberá seguir peleando por la permanencia en Liga Endesa y para ello necesitará algo más que seguir trayendo nuevos jugadores, necesitará que las piezas de las que disponen comiencen a hacerlo juntas y dejar de ser un equipo de un solo jugador o bien confiar en que sus rivales fallen.
La afición burgalesa, después de un inicio complicado en su primera temporada en la élite, puede celebrar por fin que volverán a ser equipo ACB en la 2018/2019. Tres partidos de trámite le restan a Burgos, dos de los cuales se disputarán en el Coliseum antes de iniciar la post-temporada en tierras chinas en busca de nuevos patrocinadores.