Fue monseñor Cadena y Eleta quien en 1914 accedió a que se derribara el edificio en el que vivía para mejorar la vista de la Catedral. Mientras se construyó el nuevo palacio en la calle de Martínez del Campo, el arzobispo se trasladó a la mansión de los condes de Cerrajería, en la calle de San Francisco, donde más tarde se instaló la clínica del doctor Vara López.