Pasar la ITV es para muchos conductores un examen que en ocasiones se convierte en un verdadero quebradero de cabeza cuando el vehículo no está actualizado, en cuanto a las revisiones del taller se refiere.
El miedo que la mayoría de los conductores tienen es el momento de la inspección, una vez pasada parece que el examen ya ha sido superado con éxito. Y es justo aquí donde se produce este despiste habitual. Al salir del taller, la persona encargada de llevar a cabo la inspección del vehículo nos facilitará una pegatina que acredita que el vehículo está apto.
En este caso, lo recomendable es incorporar a la luna la nueva pegatina que sustituya la anterior, ya que en caso de no hacerlo se nos podría olvidar y las autoridades nos podrían multar, sin que sirva la excusa de "acabo de salir de la revisión".
La multa por no llevar puesta dicha pegatina puede ascender de los 80 a los 100 euros, tal y como se especifica en el Reglamento General de Vehículos. Y sería el titular del vehículo quien estaría obligado a pagar la correspondiente sanción.