En la actualidad 9 de cada 10 internautas usan estos servicios de mensajería en España para comunicarse, y la mayoría de las apps solo requiere disponer de una conexión wifi para funcionar. Únicamente Google Allo y WhatsApp están vinculadas a un número móvil y necesitan por lo tanto una tarjeta SIM.
Las características de estas apps en cuanto a su facilidad de uso, son muy similares ya que en general todas destacan por su sencillez, las peor valoradas en este sentido son LINE y Snapchat. La primera por tener menús de configuración difíciles de encontrar y la segunda por que su estructura de menús es algo confusa y sus ajustes tampoco son fáciles de encontrar.
Desde el punto de vista de sus funcionalidades y opciones adicionales, la mayoría de las apps ofrecen: realizar llamadas de audio y video, realizar conversaciones en grupo, disponer de información sobre si el mensaje ha sido recibido y leído, compartir ubicación e incluso el bloqueo a números de teléfono concretos. Sólo Snapchat y Telegram ofrecen a sus usuarios mensajes autodestructivos.
Para OCU el punto más crítico de estas apps se refiere a la sensibilidad de la información que se comparte a través de estos servicios de comunicación y el derecho a la privacidad de los consumidores. Es cierto que la mayoría ofrecen medidas de seguridad como la encriptación de datos extremo a extremo para garantizar que no se puede acceder fácilmente a la información de las conversaciones privadas (iMessage, Facebook Messenger, Google Allo, Line, Telegram, Viber y Whatsapp). Aunque en el análisis se identificó algún riesgo: al utilizar otro teclado diferente al que la app indica por defecto se puede perder las medidas de seguridad y encriptación, y en este caso ninguna de las aplicaciones analizadas advirtió al usuario sobre la falta de encriptación al utilizar un teclado diferente.
La organización informa a los consumidores de que las app de mensajería gratuita pueden llegar a utilizar sus datos personales para hacerle llegar publicidad y por lo tanto estos datos podrían ser compartidos con terceros sin su conocimiento.

En su opinión, la mayoría de los consumidores no son conscientes del peligro o riesgo que esto supone para su privacidad. Por lo tanto, demanda mayor protección de los datos de los consumidores por parte de los proveedores de aplicaciones de mensajería instantánea y una información más clara y precisa sobre la finalidad para la que se recaban y usan los datos.
Para la organización, los consumidores deben poder revocar de forma fácil su consentimiento para el uso de sus datos, conocer su uso y el destino de los mismos y poder eliminarlos de forma definitiva.