Es nuestro deber como representantes de uno de los sectores más relevantes de la ciudad de Burgos como es el comercio, poner de manifiesto el malestar que han suscitado las noticias sobre el intercambio bochornoso de cargos y poderes de nuestro Ayuntamiento de Burgos y de nuestro Gobierno Regional desde un despacho de Madrid. La voluntad del pueblo, en este caso el de Burgos, se ha colado por el sumidero.
Y si bien nuestra organización, la Federación de Comercio de Burgos, no es una entidad con afinidades políticas por principios y objetivos fundacionales, sí es el altavoz de nuestros asociados y por ello debemos reclamar el respeto institucional que se merece la ciudadanía burgalesa.
Exigimos a nuestros responsables políticos, a nuestros servidores públicos, que se dejen de tramas más dignas de una serie televisiva que la que requiere una ciudad que reclama un gobierno eficaz y eficiente, que crea en Burgos, trabaje por Burgos y se decida desde Burgos.
No hace mucho, en la inauguración de la Feria de Libro, ya hubo alguien que recomendó a nuestros políticos que leyesen El Príncipe de Maquiavelo, y por lo visto no iba mal encaminado y han debido hacer acopio más de uno. Un libro que ya nos anticipaba en el siglo XVI que las conductas, decisiones y acciones políticas generalmente no responden necesariamente a la moral, sino a las leyes del poder. Leyes que en este caso, se deciden a 250 km de Burgos. Mal vamos.