Los últimos años del siglo XIII y los primeros del XIV fueron testigos de los muchos privilegios con los que Fernando IV el Emplazado favoreció a estos mercaderes, por lo que el comercio prosperó y se extendió en pocos años. Así en 1339, una cédula de Alfonso XI consigna a que muchos mercaderes de Burgos vayan a Flandes, Montpelier y a otras partes fuera del reino.