Una corrida bien presentada, de toros bonitos, pero los seis adolecieron de esa necesaria potencia para aguantar los tres tercios. Se lidiaron seis toros para los diestros Antonio Ferreras, Sebastián Castella y Morenito de Aranda.
El cuarto y el quinto, lo mejores dentro de la mediocridad; y fruto de ello, Ferreras supo sacarle el jugo a Deslumbrero, un morlaco negro de 465 kilos con el que Ferreras tuvo paciencia y terminó por sacarle una docena de pases en el centro del albero antes de rematarlo con la espadac con un estocada hasta la bola, un tanto trasera, pero fulminante. Y presidente le concedió una oreja tras fuerte petición del público.
Ferreras naufragó en su primero, como Castella y Morenito, que recibió en el tercero, Meloso de 460 kilos y colorado, a portagayola. Así recibió los primeros aplausos de la tarde, pero terminó por apagarse, tanto en el tercero como en el que cerraba plaza, matando mal y escuchando un aviso en el postrero.
Castella también se hizo pronto con el quinto toro, Brigadier, de 495 kilos y colorado. Lo toreó con soltura en los medios y levantó los aplausos del respetable. Se despacho con una estocada trasera y un poco desprendida, mortal de necesidad y el presidente, José Manuel del Barco, le premio con una oreja tras la petición del publico.
Morenito, que tuvo el peor lote, apenas arrancó unos tímidos aplausos en sus dos oponentes. La espada es su asignatura pendiente.
Entre el público estuvo presente el torero retirado José Ortega Cano. Y para este domingo, los victorinos, con El Cid, Rubén Pinar y José Garrido.