La fiesta del Corpus se celebró siempre de manera muy especial en Burgos. Las calles tenían que estar empedradas y limpias, y las casas adornadas con colgantes y flores.
En procesión salía el Regimiento (Ayuntamiento) en Pleno, con varas que se hacían nuevas cada año.
Las fiestas profanas como Carnaval se complementaban con representaciones teatrales y alguna vez con corridas de toros.