En 1545, el Emperador Carlos y el príncipe Felipe (futuro Felipe II) rogaron a Fray Francisco de Vitoria que representase a España como teólogo suyo en aquel Concilio. El padre Vitoria, con gota y tullido rehusó al honroso encargo, diciendo: Yo estoy más para caminar para el otro mundo que para ninguna parte de este". Nacido en Burgos en 1483 moriría en 1546.