Los libros de Actas del Ayuntamiento recogen multitud de acuerdos nombrando guardas para que de día y de noche custodiaran "el pan y "el vino" (trigos y viñedos) de la ciudad. Esto sucedía especialmente cuando había Cortes en Burgos ya que con los reyes llegaban hombres de armas y gentes de toda clase, que se esparcían por los campos y causaban daños en la propiedades.