La ciudad tenía, por privilegio real, una Cátedra de Leyes. Su lector recibía un salario de 4.000 maravedies anuales con carga a la Hacienda Real. Así se ordenaba pagar en una cédula de 1401. Esta cátedra estaba puesta al servicio de la pequeña nobleza local, y más en concreto de los hijos de los oficiales del gobierno municipal.