La Comunidad Educativa ha asistido en la jornada de hoy al inicio del curso escolar con una sensación de incertidumbre debido a la situación sanitaria que estamos viviendo y ante la falta de certezas sobre las medidas de seguridad que se han implantado en los centros educativos de la ciudad.
En este sentido, la presidenta de Educación del sindicato CSI-F Castilla y León, Isabel Madruga ha reprochado a las Administraciones Central y Autonómica la falta de coordinación que han tenido durante los últimos meses para elaborar un protocolo sanitario seguro y consensuado con los sindicatos y el profesorado.
Asegura que en Castilla y León se ha incrementado el número de profesores de manera insuficiente y reclama personal sanitario en los Centros Educativos. Indica desconocer el destino de los 600 profesores nuevos que se han contratado, al tiempo que considera escaso la reducción de ratios de alumnos en Infantil y Primaria.
Madruga sostiene que su organización aboga por una enseñanza presencial, aunque cuestiona que se puede llevar a cabo en todos los centros porque la certidumbre no es completa con las medidas que se han implantado. Pide aprender de los errores del pasado para que en caso de que se tenga que poner en marcha un Plan B recurriendo a la enseñanza telemática, ésta se pueda llevar a cabo de manera correcta.
La representante del CSI-F Castilla y León, manifiesta que se enteró por los medios de comunicación que en caso de aparecer un caso positivo en una clase se procedería al confinamiento inmediato de ese grupo, a la vez que asegura tener dudas sobre qué es lo que va a pasar con el profesor de esa clase, ya que a menudo imparten docencia a varios grupos, y en teoría, debería confinarse también. Además avisa que en ocasiones, los alumnos presentan cuadros de "febrícula", que pueden dar una falsa apariencia de haberse contagiado por coronavirus, cuando en realidad no es así.
Sea como fuere y ante esta situación de incertidumbre, Isabel Madruga asevera que la educación ha servido como arma política ente los diferentes partidos para atacarse entre sí, lo que ha demostrado muy poca altura de miras y ha puesto de manifiesto que ni al Ministerio de Educación ni a las Comunidades Autónomas les ha importado abordar con garantías un problema tan importante como éste.