El informe elaborado por Ecologistas en Acción analiza los datos oficiales de dióxido de nitrógeno (NO2) recogidos en las estaciones de medición de la calidad del aire en las 26 principales ciudades del Estado español, entre las que se encuentran las dos ubicadas en Burgos. Este estudio compara los datos entre marzo y octubre de 2020 y los diez años anteriores. Permite conocer, por tanto, el efecto del confinamiento en la calidad del aire urbano, y la evolución de esta a lo largo de las diferentes fases de la desescalada y la "nueva normalidad".
El dióxido de nitrógeno (NO2) es el contaminante típico emitido por los tubos de escape de los automóviles (además de por las calderas industriales y domésticas), por lo que su evolución está directamente ligada a las emisiones del tráfico motorizado. Es esta su principal fuente en las ciudades y el principal factor que influye en la calidad del aire urbano. El NO2 provoca cada año en España alrededor de 6.000 muertes prematuras, según el Instituto de Salud Carlos III y la Agencia Europea de Medio Ambiente (datos del último año disponible, 2018).
Entre las principales conclusiones del informe destacan:
? Los niveles de contaminación atmosférica por NO2 en el conjunto de las ciudades estudiadas son un 38% inferiores en los ocho meses que van de marzo a octubre de 2020 que en la media de los meses equivalentes en la década anterior (2010 a 2019).
? En el caso de Burgos la reducción en la media de las dos estaciones 42%, aunque es necesario señalar que la estación Burgos 1, específicamente orientada a medir la calidad del aire en relación al tráfico, tan solo presenta una reducción del 30%.
? Tras la declaración del primer estado de alarma, el 14 de marzo, se produjo una reducción drástica de los niveles de contaminación atmosférica por NO2 en las principales ciudades españolas. La reducción fue notable en estas fechas (14 de marzo a 20 de junio), cuantificada en Burgos hasta un 49 % respecto al mismo periodo de la última década. En la estación Burgos 1, la reducción es de un 40%.
? Los niveles de NO2 registrados durante el primer estado de alarma son los más bajos para los meses de marzo, abril, mayo y junio de la última década en todas las ciudades analizadas. Se mantienen además muy por debajo del valor límite legal, incluso en las estaciones orientadas al tráfico donde se superan estos umbrales con frecuencia.
? Con el fin del primer estado de alarma y el inicio del verano, el 21 de junio, empiezan a verse más diferencias entre ciudades, que podrían estar motivadas por los distintos ritmos de vuelta a la actividad habitual según los sectores predominantes. En el caso de Burgos, para los meses de junio, julio y agosto, se observa una reducción del 35% de media y de un 17% en la estación Burgos 1.
? La reducción total de la contaminación en septiembre y octubre es del 29% respecto a la década anterior, en Burgos se sitúa en un 39% de media y un 23% en la estación dirigida al tráfico. Aunque las medias mensuales siguen estando por debajo del valor límite anual legal, se observa una clara tendencia al alza en la mayoría de ciudades.
En definitiva, esta dramática situación creada por la COVID-19 viene a corroborar algo en lo que viene insistiendo Ecologistas en Acción y toda la comunidad científica: que la reducción del tráfico motorizado en las ciudades tiene claros efectos en la disminución de la contaminación, algo que a su vez supone una importante mejora de la salud pública.