Luis Collado, en su "Plática manual de Artillería" publicada en Milán en 1592 dice: "Según yo he oído, en la ciudad de Burgos tiene y sustenta su Majestad una escuela de artillería que me dicen es muy señalada". Junto al Castrillo, los artilleros producían, en 1542, unos 20 quintales de munición diaria, que luego se repartía por todas las plazas de Castilla. Esta industria dió lugar al establecimiento en Burgos de una Academia militar especializada.