Los hechos que se van a juzgar se iniciaron en abril de 2013 en el domicilio familiar donde el padre tras amedrentar de nuevo a la hija, diciéndole que la iba a matar si no accedía, le obligó en contra de su voluntad a mantener relaciones sexuales. Tales episodios se fueron repitiendo de forma frecuente dos o tres veces por semana hasta octubre de 2016.También era habitual que el padre pegara a su hija con la mano y con palos, así como a que la atara por el tobillo a la pata de la cama, para que no pudiera salir de casa.
Tras ingresar el padre en la cárcel en diciembre de 2016 con prisión provisional, instó a otro hijo que fue a visitarle a prisión para que comunicara a su madre y a la hija que retiraran las denuncias contra él porque en caso contrario les mandaría un sincario para que las mataran.
La Fiscalía pide también que el acusado siga en prisión no solo hasta que recaiga sentencia, sino que incluso en el caso de ser recurrida la misma, se prolongue hasta la mitad de la pena impuesta.