Debe su fundación a la generosidad y sentimientos piadosos de D. Diego de Bernuy y Orense de la Mata, noble caballero burgalés, señor de las villas de Benamejí y Alcalá, y regidor que fue de la ciudad de Burgos. Dueño de una gran fortuna, fue siempre muy dadivoso, y así se vió como uno de los primeros donantes con motivo del hundimiento del crucero de la Catedral.