Llegó a tener un gran auge en el barrio de San Esteban durante la Edad Media. Eran numerosos los vecinos que la ejercían valiéndose de las grandes cantidades de cáñamo, lino y lana merina que se recogía en Castilla. Este comercio de jalmería producía mantas de todas clases, que eran exportadas a las provincias vascongadas, Aragón y Valencia principalmente.