La Oficina Nacional de Evaluación ha sido especialmente dura en su informe señalando que "una vez analizada en su conjunto la solicitud y la documentación aportada tanto inicialmente como tras los dos requerimientos indicados, se constata que el Ayuntamiento de Burgos no ha revisado ni el Pliego de Cláusulas Administrativas Particulares ni el Estudio de Viabilidad, manifestándose además distintas deficiencias y carencias de información que no permiten llevar a cabo la elaboración del informe por parte de esta Oficina con los requisitos y el mínimo rigor exigible." Hay que señalar que el documento remitido al Ayuntamiento se detalla numerosas deficiencias sobre todo en la parte de los ingresos, en donde se remarca la falta de transparencia y de información en los escasos documentos remitidos por el Ayuntamiento cuyo coste ha ascendido a varios miles de euros.
El todavía alcalde, Daniel de la Rosa (PSOE), y la concejala Rosa Niño (Cs) han defendido hasta la saciedad la viabilidad y la certeza de una futura licitación, la cual se ha ido al traste en el último día de mandato, pese a las numerosas advertencias de la también concejal Carolina Blasco (Decide Burgos) que ha sostenido durante meses el pelotazo que se escondía en este expediente y que el tiempo le ha dado la razón.
Ahora, el nuevo concejal de Comercio (Vox) y la futura alcaldesa, Cristina Ayala (PP), tienen que decidir qué hacer e iniciar una tramitación exprés para licitar las obras mientras los burgaleses observamos como se termina un mercado provisional en el que no habrá negocios en muchos meses.