En ningún momento se puso en riesgo la salud de la niña puesto que el motivo de que la vacuna 23-valente no se pueda administrar a menores de 2 años se debe a que no protege a niños tan pequeños, no a que existan problemas de seguridad, indican desde la Delegación de la Junta de Castilla y León a la vez que señalan que de inmediato se informó a la familia del error de administración.
"No presentó efectos adversos relacionados con esta vacuna administrada por error, ni con la vacuna hexavalente (hepatitis B, difteria, tétanos, tosferina acelular, polio inactivada y haemophilus influenzae-b) que se había administrado previamente a la niña en la misma consulta", añaden.
Se le indicó a la familia observación en su domicilio, pero ante la presión e insistencia se le derivó al hospital universitario en una ambulancia "sin motivo médico" que lo justificara.
Asimismo, recalcan que el campo de la vacunología no deja de evolucionar por lo que aumenta el conocimiento sobre nuevas vacunas que motivan cambios en las pautas y en la composición de los calendarios de vacunación.
En 2016, en el área de salud de Burgos, se administraron 156.070 vacunas, de las que 76.127 correspondieron al calendario de vacunación infantil. Las vacunas son uno "de los medicamentos más seguros y el éxito frente a las enfermedades infecciosas" pasa por el cumplimiento de estos calendarios de vacunación en los que, si bien "son posibles los errores de administración, generalmente éstos son de poca relevancia tanto numéricamente como clínicamente, como ha sucedido en este caso". La subsanación de estos errores se lleva a cabo aplicando pautas correctoras, concluyen.