Este relevo alfabético se produjo el pasado lunes 14 de abril, fecha en la que la Dirección General de Tráfico (DGT) comenzó a asignar las nuevas combinaciones. Desde septiembre de 2022, la M ha sido la letra inicial en las placas españolas, con una duración de casi 32 meses, en línea con la media habitual por letra, que ronda los dos años y medio.
El actual sistema de matriculación ?activo desde el año 2000? evita vocales y algunas combinaciones específicas, y se basa en una fórmula de cuatro cifras seguidas de tres consonantes. Su implantación supuso el adiós a las referencias provinciales que durante décadas identificaban el origen geográfico del vehículo.
La duración de cada letra puede variar significativamente y suele ofrecer pistas sobre el ritmo de matriculaciones, directamente relacionado con la salud económica del país. Así, por ejemplo, la letra H permaneció activa durante casi cuatro años coincidiendo con la etapa más dura de la crisis económica de principios de la década pasada, cuando la compra de vehículos nuevos se desplomó.
Con la llegada de la N, se abre un nuevo tramo en el sistema de placas españolas, que según los cálculos podría mantenerse vigente hasta el año 2027. Y aunque pueda parecer un detalle menor, el avance del abecedario sobre el asfalto dice mucho más de lo que parece.