Se prevé que uno de cada dos padres regale a sus hijos un dispositivo móvil, según datos del estudio realizado por holaMOBI. Así, el 49 por ciento de los padres pedirá en la carta a los Reyes Magos, al menos, un dispositivo móvil que será principalmente un smartphone o una tableta.
Se estima que el 63% de los castellanoleoneses se decantará por la compra de móviles libres, mientras que el 37% restante los adquirirá a través de una operadora. En plena Era Digital, este cambio hacia el regalo "tecnológico" pone de manifiesto sin embargo, otros problemas preocupantes que afectan directamente a la salud ocular: el altísimo riesgo que tiene para los ojos de los más pequeños de la casa, el uso masivo de las pantallas. En este sentido, los niños son los más vulnerables ante los efectos de la luz de alta energía de las nuevas pantallas. De ahí que resulte imprescindible protegerlos.
Existen soluciones que permiten paliar estos efectos como son los protectores oculares Reticare, capaces de absorber la luz de alta energía emitida por estos dispositivos. Estos protectores tienen el claro objetivo de reducir el factor de riesgo para la retina y prevenir futuras dolencias visuales. También sirven para disminuir síntomas como picor de ojos, dolor de cabeza, ojos irritados, visión borrosa y patologías del sueño. Esta iniciativa española surge tras más de 14 años de investigaciones junto con la Universidad Complutense de Madrid.
A nivel regional en Castilla y León un total de 89.600 niños de entre 10 y 15 años ya tienen un teléfono móvil, según datos facilitados por el Instituto Nacional de Estadística. Sin embargo, apenas un 0,5 % dispone de una protección adecuada en estas pantallas. Una situación que se produce principalmente por el desconocimiento que los padres tienen de los efectos adversos que puede implicar una exposición a estas pantallas sin la adecuada protección. Además de un uso responsable de estos dispositivos, dicha protección es imprescindible para salvaguardar la salud ocular de las generaciones futuras.