Los hechos se produjeron hacia las dos de la madrugada del viernes 27 de abril de 2017. Una dotación de la Policía Local que se encontraba realizando un control preventivo de consumo de alcohol en la calle San Esteban, escuchó fuertes golpes que provenían de las inmediaciones. Los agentes se acercaron para comprobar de qué se trataba y observaron a dos jóvenes zarandeando un vehículo que se encontraba estacionado. Uno de ellos dió una patada al coche, rompiendo el retrovisor, y al percatarse de la presencia policial emprendió la huida.
Una vez interceptado e identificado por los agentes, el joven manifestó que había roto los espejos retrovisores.
Mientras, otra dotación de Policía Local revisó en el lugar de los hechos los posibles vehículos que habían sufrido daños, y se detectó que ocho turismos presentaban diversos desperfectos: nueve espejos retrovisores estaban fracturados, un limpia parabrisas roto y había una abolladura de chapa en la parte posterior de uno de los vehículos.
Finalmente el presunto autor de los daños fue informado de los motivos de su detención y trasladado a comisaría, donde pasó a disposición judicial.