Hoy en día, ya nos hemos acostumbrado a ver algunas carreteras con el sello de '30' en el asfalto, también a las señales verticales que advierten de que la vía se convierte en ciclocarril. Nos hemos familiarizado a verlo, aunque algunos, no a respetarlo. Ya sean ciclistas por la acera, muchos de ellos dicen que 'por propia seguridad' o conductores, que no respetan los límites de velocidad o las distancias entre su vehículo y las bicicletas.
Esta inseguridad por parte de los ciclistas se le ha trasladado en muchas ocasiones al alcalde de Burgos, que ha tenido que hacer frente a las críticas a través de sus redes sociales.
Nadie pretende demonizar a peatones y ciclistas. Es más, la nuev ordenaza de movilidad prioriza sobre todo al peatón, y luego a la bicicleta y VMPs.
Una ordenaza de movilidad sostenible. 2 nuevos corredores ciclistas. 640.000 ? en el ppto. de 2020 para carril bici. En licitación la transformación de más de 1000 calles a 30 km/h. Proyectos de obras en avenidas todos con carriles bici segregados en el 1er año de este gobierno.
Esto son solo dos ejemplos de las cientos de críticas que la Ordenanza ha provocado en los burgaleses. Precisamente porque muchas parecen centrarse en la peligrosidad de circular por la calzada, compartiendo espacio con vehículos pesados que ponen en riesgo su integridad personal, la Policía Local ha movilizado varios dispositivos para controlar que se cumplan las velocidades establecidas a 30.
Cabe recordar que el propio colectivo de Burgos en Bici, explicaba que "entre multa y poner en riesgo tu integridad, escoges multa".
Para evitar afirmaciones como estas, efectivos del Cuerpo de los Locales se han puesto a plena vista de los burgaleses para controlar con radares que los conductores cumplen el límite de 30 km/h, impuesto en todas las calles de un único sentido, aquellas con un carril por sentido y los ciclocarriles que pertenecen a los dos corredores ciclistas.