Los hechos se produjeron cuando una mujer joven (la tonta), la cual decía tener problemas de dinero y portaba varios billetes de lotería de la ONCE "premiados", se acercó a una mujer mayor (la víctima) para explicarle que había sido agraciada pero que no podía cobrar en ese momento el premio, pero que necesitaba algo de dinero para unos asuntos.
Al momento se presento un hombre, el cual actuaba de "gancho", cuyo objetivo es terminar de engatusar y convencer a la perjudicada de la historia relatada por la otra mujer, "comprobando" el varón mediante una falsa llamada telefónica que dichos billetes de la Once tenían un gran premio.
En otras ocasiones el gancho simula acercarse a una administración de loterías para comprobar que los décimos o cupones están premiados o, incluso, aporta una lista del sorteo correspondiente en la que, casualmente, figura el número que se ofrece a la víctima.
Este gancho, generalmente un varón de mediana edad bien vestido y con ademanes muy correctos para generar confianza, propuso a la víctima poner cada uno una gran cantidad de dinero, que sería entregada a la otra mujer, a cambio de los billetes premiados evidentemente con una cantidad muy superior a la entregada y que se repartirían a medias.
La codicia de la víctima ante la posibilidad de un rápido enriquecimiento (aún a costa de una presunta desvalida) hace el resto. Convencida la víctima del fructífero negocio se dirigen los tres una conocida sucursal bancaria en la zona de G3, donde la víctima trató de extraer de su cuenta 10000 euros en efectivo, que entregaría a cambio de su parte en los cupones premiados.
Afortunadamente para la anciana y sus ahorros, la empleada de la sucursal receló de este reintegro tan inusual en la operativa de esta clienta y avisó rápidamente a la Policía Nacional por si la mujer estuviera siendo víctima de una estafa. Las dotaciones policiales realizaron en la vía pública un control de seguridad sobre estas personas consiguiendo detener in situ a la presunta timadora.
El otro cómplice varón, en un primer momento, consiguió escapar de la actuación policial, si bien tras la investigación llevada a cabo por los agentes investigadores resultó detenido el día 25.
Ambos tienes múltiples antecedentes policiales por hechos semejantes. Determinados ancianos son víctimas propiciatorias para este tipo de delitos, ya que los delincuentes se aprovechan de su credulidad y saben que, incluso si son detenidos, el tiempo que puede transcurrir hasta la celebración de un hipotético juicio, está a favor del timador.