Desde hace meses, la Junta de Castilla y León está dando pasos para introducir un sistema 'Telepresencia' en las consultas sanitarias, especialmente dirigido a los espacios sanitarios rurales. Aunque la administración lo define como "un método que ofrece al paciente una atención sanitaria de calidad", la asociación Burgos Pide Paso está segura que la palabra calidad dista mucho de la del servicio que pretenden ofrecer.
Ante una sanidad que padece una constante falta de médicos disponibles, esta asociación por la defensa de la provincia de Burgos cree que gastar dinero en un software y en la externalización de un servicio, en vez de invertirlo en aumentar la plantilla actual de profesionales o la mejora de sus condiciones laborales, es una pérdida económica para la comunidad y un empeoramiento aún mayor del carácter social y humano propio de la sanidad tanto para los pacientes como para los profesionales.
"Atender a un paciente a través de una pantalla no es la medicina que quiero hacer. Explorar uno mismo al paciente es fundamental. Sin ello, la incertidumbre es mayor, los errores evitables aumentarán y al final quien se la juega eres tú, que es quien firma" afirma R. D., médico del Sacyl, indignado con la propuesta.
Si bien la telepresencia tiene como objetivo prestar servicios de salud en entornos en los que "la distancia es un factor crítico" desde Burgos Pide Paso, su vocal, Mario Fernández, sostiene que en ningún caso deberá significar la reducción en el nivel de atención presencial de los consultorios locales y que, por el contrario, la Junta de CyL debería apostar plenamente por la mejora del servicio presencial de los mismos.
Mario FernándezAnte el sistema de telepresencia desarrollado por Sacyl, la asociación Burgos Pide Paso hace hincapié en los siguientes puntos:
"Hace falta fomentar con beneficios que se cubran las plazas de medicina rural, no suplantar los puestos de trabajo de los médicos dando sus competencias a otros sanitarios que no están formados para ello", apunta R. D. "Es poco probable que este modelo sirva para fomentar la videoconsulta con el hospital. ¿Quién va a cuadrar que las citas de los pacientes no coincidan en hora con los diferentes especialistas hospitalarios? ¿Quién se asegurará de que no se solapen o, simplemente, de que el retraso en atender a un paciente impida que otro sea atendido? Será una tarea titánica", afirma.
Para terminar sentencia: "Esto es el comienzo de la externalización de la atención médica pública. Ahora dicen que el médico que te atiende estará en el hospital más cercano, pero en unos años, ¿quién te asegura que no esté incluso centralizado en Madrid o, incluso, en otro país?".