Ocurre cada año, cada inicio de las fiestas, cada prolongación de un concierto, de una verbena o un espectáculo de calle. La ciudad aparece plagada de basura, restos de un botellón cuasi descontrolado. Ya se denunció en este digital el día posterior al Curpillos y se constata de nuevo tras la fiesta de anoche.
El botellón, una actividad festiva y espontánea entre adolescentes y jóvenes, se convierte no sólo en un problema de educación, sino de salud pública.
Desde primera hora de la mañana de hoy, cuadrillas de limpieza urbana de Burgos se han afanado en dejar los lugares de botellón en las mejores condiciones.
Y como consecuencia de sendas pelea en las inmediaciones de la Llana de Afuera, dos jóvenes han tenido que ser trasladados en ambulancia al servicio de Urgencias del Hospital de Burgos aquejados de contusiones y golpes.