Las fiestas de la capital burgalesa inicialmente se celebraban en la Feria de La Cruz de septiembre, de origen antiguo con "procesiones, toros, invenciones de pólvora, muchas y costosas". Pero exigencias agrícolas, "por razones del pan e vino coger" fueron trasladadas a la festividad de San Pedro y San Pablo, a finales de junio, como han quedado en la actualidad.