Castilla y León ve en marzo cómo baja el paro sin aumentar la contratación y, sobre todo, sin mejorar el empleo indefinido. "Observamos cómo en nuestra comunidad autónoma el paro ha bajado más que la media del país, pero para valorar esto hay que hablar de cómo se comporta nuestra región en su conjunto: aquí el verano no es el verano mediterráneo, que sostiene el empleo global con los contratos temporales. Aquí tenemos que mejorar mes a mes porque no nos llega ningún revulsivo estival", apunta Marco Antonio Martínez, secretario general de USO en Castilla y León.En todo caso, "nos preocupa mucho el frenazo de las provincias que tiran de la economía castellano-leonesa. Vemos cómo las mayores subidas de paro se han dado en Burgos y Valladolid, mientras que curiosamente la bajada del paro la han sostenido Ávila, Salamanca y Segovia. Es muy positivo que estas provincias que tradicionalmente crean menos empleo mejoren, pero las tendencias se ven en los grandes polos, y sus datos advierten de lo que viene otra vez", continúa Martínez.
Castilla y León tiene, además, todos los pecados del mercado nacional, como son la brecha de género, la temporalidad y el paro de larga duración: "el único sector en el que ha crecido el paro es en el del colectivo sin empleo anterior, lo que indica que sube el paro de muy larga duración. Si miramos con detenimiento este colectivo, vemos que casi 10.000 son mujeres, la mayoría ya sin ningún tipo de prestación y con difícil reenganche al empleo", concluye el secretario general de USO en Castilla y León.