Se encontraban en las proximidades de la calle de Huerto del Rey (La Flora). A causa de los malos olores e incomodidades que producían, los vecinos de las calles cercanas elevaron una queja al Rey, suplicando se cambiaran de sitio. La petición surtió el efecto deseado y, por Cédula Real, en 1512 se mandaba al Concejo que, sin dilación, se mudasen las carnicerías al lugar que tenían ya destinado, aunque no se terminaron hasta el año 1525.