La última Encuesta sobre Uso de Drogas en Estudiantes de Enseñanzas Secundarias (ESTUDES), elaborada por la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, incluye detalles referentes a las nuevas sustancias estupefacientes.
En esta encuesta se ha introducido un módulo específico sobre el consumo de las llamadas sustancias emergentes o nuevas sustancias psicoactivas. Son drogas que se venden por internet y por tanto de gran accesibilidad. Algo que implicó que en el año 2012 se pusiera en marcha un sistema de alerta temprana, pues a estas drogas pueden tener fácil acceso los menores de edad.
Según este estudio, el 4% de los escolares ha probado este tipo de sustancias alguna vez en la vida. Pero el 53% nunca ha oído hablar de ellas. Las prevalencias de consumo para la frecuencia de alguna vez en la vida son las siguientes: spice (0,8%); ketamina (0,7%); salvia (0,7%), y mefedrona (0,5%).
En España, el consumo de estas sustancias es experimental y sus usuarios suelen ser consumidores de drogas legales e ilegales, con baja percepción del riesgo y una alta percepción de disponibilidad. Los varones las consumen con más frecuencia que las mujeres y su uso aumenta con la edad.
Reciben el nombre de drogas sintéticas aquellas que se fabrican a través de procesos químicos y que, a diferencia de la cocaína o la marihuana, no se obtienen de un vegetal sino a partir de cambios moleculares realizados en laboratorios para lograr resultados psicoactivos. En muchas ocasiones, son principios activos abandonados por las industrias farmacéuticas, por sus efectos indeseables que son rescatados para ser utilizadas como sustancias de abuso.
La fabricación en laboratorios clandestinos y el desconocimiento de su composición final, las convierte en especialmente peligrosas, porque sus efectos no son claramente previsibles. En especial, los expertos destacan que este tipo de drogas, entre las que se destacan el éxtasis y la ketamina, afectan los sistemas neurológicos de manera aguda o crónica, como efecto residual por uso repetido. Además, el cuerpo desarrolla tolerancia y pide más, con un consecuente y riesgoso aumento de la dosis.
Según la Fundación para el Estudio, Prevención y Asistencia a las Drogodependencias (Fepad), la mayoría de los consumidores de drogas sintéticas lo hacen de modo recreativo. Su percepción de superioridad cuando 'se pegan el viaje', les hace sentir que todo es placentero, no obstante, el consumo de estas sustancias tiene graves consecuencias: pérdida de memoria, disminución del interés por el sexo, pérdida del apetito, alteraciones psiquiátricas como ansiedad, depresión, obsesión, ideaciones paranoides, trastornos del sueño, ataques de pánico, agresividad, trastornos psicóticos, alucinaciones visuales o auditivas, arritmia, convulsiones, insuficiencia renal, trombosis, infartos cerebrales, hipertensión y fallo cardíaco.
Como afirma el psiquiatra Uriel Escobar, cada consumidor es un caso aparte en cuanto al tiempo que tardará en sentir los daños del consumo. "El uso a largo plazo causa daños neurológicos; en consecuencia las alucinaciones son neurológicas, principalemente la gente escucha voces amenazantes, se acompañan de mucho miedo, de mucho terror. Son daños irreversibles que alteran completamente la personalidad del individuo", afirma.