Así lo aseguró en la rueda de prensa posterior a la reunión que tuvo junto con la ministra de Educación y Formación Profesional, Isabel Celaá, y la de Política Territorial y Función Pública, Carolina Darias, con los consejeros de Sanidad y Educación de las autonomías para ultimar el inicio de curso.
En el encuentro, el Gobierno quería plantear a los responsables regionales "algún ajuste" acorde a la realidad que la evolución negativa de la pandemia puede tener en las recomendaciones que Sanidad y Educación hicieron en junio.
Según precisó Illa, llegar al cierre de un centro "requiere un análisis". "Si aparece un caso positivo en un grupo de convivencia estable, el grupo entero tiene que proceder a una cuarentena; si este caso es en un aula no estable, se analizan los contactos estrechos y sólo ellos se ponen en cuarentena" y, si hay brotes en varias aulas de forma simultánea, "se actúa igual" que lo citado anteriormente, explicó. Si los brotes son "múltiples" y "con vínculos" se tiene que estudiar "caso a caso", agregó.
El responsable de Sanidad abordó gran parte de las respuestas de la rueda de prensa y a una de ellas, sobre el hipotético caso de que los padres lleven a sus hijos a clase enfermos a sabiendas, contestó especialmente enérgico: "¿A quién se le puede ocurrir, cuando hay un conjunto de recomendaciones que permiten tomar las medidas adecuadas?"
"No concibo que un padre lleve a un niño que no está en condiciones a un centro escolar, de todo hay", afirmó. "A ver si somos serios", pidió.