El 22 de abril de 1823 los llamados 100.000 Hijos de San Luis entran en Burgos que vivió jornadas de alegría y exaltación por su filiación absolutista. Cada burgalés debió alojar a 8 o 10 franceses. Hubo procesiones, actos de desagravio y visitas al General Angulema. En la Plaza Mayor se simuló una batalla con derrota de Los Comuneros y su jefe Padilla, -ahora Riego-, fusilado con gritos de Viva Carlos V.