En las luchas entre Pedro I y Enrique de Trastámara, la judería de Burgos al contrario que la ciudad apostó por el primero. Al vencer D. Enrique en la disputa y coronarse rey, los judíos quedaron desamparados del poder real, Enrique II condonó las deudas que los cristianos tenían con los judíos y a estos les impuso cargas fiscales aún más pesadas.