El rey Enrique IV recibió, en 1444, un importante préstamo de los mercaderes de Burgos para proseguir su guerra contra Navarra. También Fernando el Católico solicitó su ayuda en su lucha contra la Beltraneja y la nobleza levantisca. El emperador Carlos V tuvo que acudir a los mercaderes burgaleses en varias ocasiones. En 1543 le entregaron 60.000 ducados para afrontar su lucha contra Francisco I. Y el mismo Felipe II tuvo que pedirles prestados 40.000 ducados.