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Actualizado 06/07/2023 15:00
Un grupo internacional de investigadores ha estudiado el comportamiento y la capacidad de procesar información en los perros callejeros, aquellos que viven cerca de los humanos y dependen de sus recursos, pero no tienen dueño. Los resultados arrojan luz sobre las capacidades cognitivas de estos canes para comprender la comunicación humana.

El proceso de domesticación de los perros, su comportamiento, así como su capacidad para distinguir nuestras expresiones sonoras, han sido ampliamente estudiados por la ciencia. Sin embargo, estos estudios sobre la habilidad cognitiva de los canes para comprender la comunicación humana se han centrado principalmente en animales de compañía.

Aunque estos son un modelo valioso, solo representan una pequeña fracción de la población canina mundial. Por esta razón, un nuevo artículo publicado recientemente en la revista PeerJ Life and Environment, liderado por Universidad de Medicina Veterinaria de Viena en Austria (VMU, por sus siglas en inglés), ha centrado su trabajo en los animales que viven en libertad. Hasta ahora se sabía que muestran una fuerte inclinación hacia el contacto social con los humanos y comprenden ciertos aspectos de nuestra comunicación.

"Los perros de 'aldea' son libres para moverse, interactuar con otras especies y congéneres y reproducirse. No son propiedad de nadie, pero viven cerca de los humanos y dependen de sus recursos. Por ejemplo, rebuscan comida en la basura o son alimentados por los humanos. De hecho, aunque en Europa pensamos en los perros como mascotas en propiedad, la mayoría de estos animales en el mundo son perros de aldea", dice a SINC Rachel Dale, coautora de esta investigación en la VMU.

Estos perros en libertad siguen experimentando las fuerzas selectivas de la domesticación, por ello ofrecen valiosas perspectivas sobre el impacto evolutivo en el comportamiento y la cognición de los canes, según esta investigación.

El objetivo de Dale y su equipo era explorar el impacto del proceso de domesticación en el comportamiento y la cognición de los perros. "Hicimos el experimento con 72 perros de pueblo y 116 perros de compañía. A los que viven en libertad los reclutamos por la calle. La mayoría de ellos eran muy amables y no les obligamos a participar en ningún caso. Tampoco les adiestramos, porque el propósito de nuestro experimento era hacer averiguaciones sin ningún tipo de entrenamiento específico", apunta la científica.

De esta forma, intentaron explorar la capacidad de los perros de aldea para descifrar las sutiles señales comunicativas humanas, centrándose específicamente en las expresiones faciales. Para comparar sus resultados con los de los perros domésticos, que ya han dado muestras de esta habilidad social, realizaron una prueba que imitaba un escenario de la vida real.

"Los perros domésticos reconocen las expresiones faciales humanas. Hay estudios excelentes realizados en laboratorios controlados que así lo constatan. Sin embargo, aunque los que viven en libertad y los de compañía son la misma especie, los primeros tienen menos experiencia con humanos, por lo que no podíamos dar por sentado que tuvieran la misma capacidad", argumenta.