Fueron los Reyes Católicos quienes en 1494 concedieron a la Universidad de mercaderes de Burgos el Consulado, cuyo edificio, posterior, data del siglo XVIII. Su finalidad era resolver los problemas jurisdiccionales de los mercaderes, así como centralizar en un punto la organización del comercio exterior castellano. Las provincias vascas se opusieron de inmediata a esa concesión por temor a la pérdida de su autonomía judicial y comercial. Un año después los Reyes en carta aclaratoria dejaron zanjada la cuestión.