Silencio en público y gran enfado en privado, principalmente entre cargos públicos populares de Burgos. Incluso hasta hartos del trato que reciben, porque esperaban alguna explicación a la política errática del partido especialmente en lo relativo a sanidad, situación que está causando gran indignación en hostelería y comercio por los reiterados cierres de su actividad, que dicen no comprender.
De hecho, desde los Grupos Municipales Populares de Burgos y Aranda se ha solicitado un trato justo, equitativo y sobre todo igualitario como el que se ha tenido desde la Junta con otras provincias de la Comunidad.
Burgos "puede presumir" negativamente de ser la provincia más tiempo cerrada en comparación con el resto de las de Castilla y León. Ello ha significado importantes pérdidas económicas para estos sectores, quienes se han quejado en reiteradas ocasiones y de manera amarga a los representantes políticos del PP tanto de la capital como de la provincia.
Además, dadas las últimamente casi nulas visitas del presidente regional a esta provincia, en el partido esperaban que este martes "Mañueco hubiera hecho un hueco" y dedicara unos minutos a sus cargos públicos locales y provinciales, deseosos y necesitados de "cariño político", tras estar sometidos a una gran presión sobre todo de sus votantes y que a buen seguro tendrá también un importante coste electoral para el PP en un futuro muy próximo.
La militancia y yo también me pregunto si es Alfonso Fernández Mañueco quien manda en el Gobierno de Castilla y León o si por el contrario es su vicepresidente Igea y sus brazos ejecutores (Casado y Mitadiel) quienes deciden lo importante.
El futuro de San Juan de Dios y el malestar de los profesionales sanitarios del HUBU con los actuales responsables del Complejo Sanitario, algo que ya ha publicado este mismo medio en reiteradas ocasiones, son asuntos que están creando en la opinión pública un ambiente muy poco favorable hacia el Partido Popular, y esto desde Valladolid, con el responsable de Comunicación de la Junta a la cabeza, más preocupado por el "ambiente festivo" en Salamanca con " su pandi" , es algo que o no se ve, que se les está ocultando, o lo que es peor, lo conocen pero no quieren solucionarlo. Y el responsable último es Mañueco.
En el PP están convencidos de que tras el éxito de Ayuso ( de ella, no del partido ) ya "todo el monte es orégano", sin caer en la cuenta de que si a la vuelta de la esquina hay otras elecciones ( Madrid, Andalucía, Murcia, y quién sabe si también en Castilla y León) habrá que estar preparados y que no dejen todo a la improvisación, algo ya habitual en este partido.
Respecto al Congreso Provincial, Mañueco cree que con Ibáñez y Lacalle, en Burgos "tiene todo atado y bien atado". ¡Pues se equivoca!.