Ante este problema, tenemos dos alternativas. La primera es utilizar para cocinar pasta o arroz integral, sin duda una opción muy sana que también debemos extender al pan. La segunda consiste en aplicar el truco que te explicamos en el siguiente vídeo y que logrará que parte del almidón se convierta en una especie de fibra vegetal, que se denomina almidón resistente. Lee la noticia aquí.