La Universidad de Burgos y la Fundación Caja Rural colaboran en busca del impulso de la formación, investigación y estudios en el ámbito agroalimentario. Al respecto, uno de los ejes que llevan a cabo es el premio a la mejor investigación Trabajo Fin de Grado o Trabajo Fin de Máster, que este año ha caído en manos de la burgalesa Mónica Ortega Velasco.
Mónica Ortega VelascoEsto lleva consigo el reconocimiento de ambas entidades gracias a un diploma y al cheque de 500? que entregan por la calidad del estudio, que en este caso lleva por nombre "Efecto del cambio de manejo del suelo agrícola sobre el secuestro de carbono orgánico y la emisión de gases del efecto invernadero".
La temática del mismo gira en torno a la capacidad sumidero de carbono del suelo. A través del depositado de restos de la cosecha en la tierra, la rotación de cultivos o la fertilización de precisión, se compensa la actividad de las industrias. Prácticas similares se llevan a cabo en Australia, aunque reconoce que en su investigación ha añadido otras.
Por su parte, el rector de la Universidad, Manuel Pérez Mateos, lamenta que la titulación de Ingeniería Agroalimentario no tenga una alta demanda, pese a que, debido al territorio de la Comunidad, se requieren profesionales de esta rama. En este sentido, reconoce no saber la causa de este bajo interés.
Manuel Pérez MateosPrecisamente para incentivar la matrícula en este grado Caja Rural entrega becas de 600? para estudiantes de primer año, que sean socios de la entidad o hijos de socio, apostilla el director de la financiera, Ramón Sobremonte, y una bolsa de ayudas de 500? a los universitarios que realicen prácticas en empresas o cooperativas agrícolas.
Ramón SobremonteA estas dos actividades hay que sumar el premio de investigación TFM, con un importe de 500?. Así, el total de ayuda cada año ronda los 6.000?.