Desde que la empresa comunicó el cierre definitivo de Garoña, en agosto del año pasado, los catorce municipios situados en un radio de diez kilómetros en el entorno de la planta, han trabajado en la elaboración de una propuesta del plan alternativo de desarrollo que presentarán a finales de septiembre que ya está pendiente de sólo los últimos detalles, y que sobre todo se basa en un análisis del potencial de la zona sobre todo apoyado en sus recursos naturales. Se trata de un proyecto conjunto basado en actuaciones concretas en cada municipio, pero con una estrategia de desarrollo común.
El objetivo ahora es lograr también el respaldo de la Junta de Castilla y León y el Gobierno central, para lo que se redactarán unas líneas básicas del proyecto, que pasarán indiscutiblemente por el desarrollo de infraestructuras y comunicaciones. Hasta el momento la Junta de Castilla y León ha anunciado que se invertirá en el entorno de la central con los fondos obtenidos con el impuesto de almacenamiento de residuos nucleares.