En los cerca de 5 años que lleva al frente del Consistorio burgalés varias han sido las críticas hacia su forma de vestir. Se ha llegado a decir por algunos críticos de moda que los trajes eran los heredados de su abuelo.
Para romper con esa fama de mal vestir, el alcalde de Burgos ha decidido, al menos en sus primeras apariciones públicas, lucir traje y corbata de la nueva temporada.
Como podrán comprobar los lectores también ese cambio ha llegado a su cabeza. Antes, cuando se peinaba, lo hacía con raya en el centro. Ahora, se peina siempre y lo hace enviando su flequillo hacia la derecha de su cabeza.
Desconocemos si a partir de ahora serán más los cambios con los que nos sorprenda el edil, cambios que podrían llegar también en sus relaciones con los concejales de la oposición y con algún medio de comunicación, con los que últimamente no mantenía buenas relaciones.