Factores como la exposición al ruido, los tapones de cera, el consumo excesivo de medicamentos ototóxicos o la dieta, pueden derivar en problemas para la salud auditiva. De hecho, más de 1.500 personas en todo el mundo sufren algún grado de pérdida de audición y el 50% de las personas entre 12 y 35 años corren el riesgo de sufrirla debido a la exposición a niveles inseguros de ruido, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Por ello, sus recomendaciones para proteger la audición están encaminadas a evitar este tipo de factores. Desde ALAIN AFFLELOU las hemos tenido en cuenta para ofrecer estos 8 consejos dirigidos al cuidado de la salud auditiva:
Una exposición continuada a ruidos fuertes e intensos, como los que tienen lugar en determinados entornos laborales o en conciertos, discotecas o festivales o, incluso, el ruido del tráfico, puede producir daños en las células responsables de la audición, provocando daños progresivos e irreversibles en la audición. Hay que tener en cuenta que la exposición a una intensidad sonora superior a los 80 dB durante periodos superiores a 40 horas a la semana puede generar pérdida de audición. Un buen consejo puede ser, no solo reducir el tiempo de exposición, sino hacer descansos que permitan a los oídos liberarse de los sonidos altos.
Cuando no sea posible evitar la exposición a ruidos fuertes e intensos es aconsejable y en algunos lugares de trabajo, obligatorio, el uso de protectores auditivos cuando se permanece de manera prolongada cerca de la fuente de ruido. Existen tapones hechos a medida que ayudan a mitigar el daño que los sonidos fuertes pueden ocasionar en la salud auditiva.
Otro factor de riesgo, sobre todo a edades más tempranas, son las infecciones de oído que pueden acabar dañando el tímpano y las células auditivas causando pérdida de audición. Por ello, se recomienda evitar compartir tapones o dispositivos de audio personales para evitar el traspaso de bacterias.
La introducción de bastoncillos o cualquier otro objeto en el oído puede hacer que el cerumen penetre aún más en el fondo del oído dañando el canal auditivo y el tímpano. Así mismo, pueden dejar restos de algodón o algún otro tejido y causar una infección.
Una buena higiene, no lavarse ni nadar en agua sucia puede ayudar también a cuidar la salud auditiva. La acumulación de humedad en el oído y más aún si está sucia el agua, puede acabar provocando una infección.
El seguimiento de una dieta equilibrada puede ayudar a reducir el deterioro cognitivo asociados a la exposición al ruido y al envejecimiento, además de ayudar al organismo a protegerse frente a las infecciones. Entre los nutrientes que pueden ayudar se encuentran los ácidos grasos omega 3.
Es importante prestar atención a las señales de pérdida auditiva y realizar revisiones periódicas de la audición. La pérdida auditiva no tratada puede acelerar el deterioro cognitivo y provocar problemas como aislamiento, estrés, ansiedad, depresión o, incluso, demencia.
El diagnóstico de pérdida auditiva por parte de un audiólogo dará la posibilidad de acceder a un tratamiento, normalmente los audífonos, que permitirá mejorar la calidad de vida de la persona con pérdida auditiva. Será necesaria una correcta adaptación a los mismos y un uso continuado y diario para poder sacarles el máximo provecho y recuperar momentos perdidos como consecuencia de la pérdida de audición.